La eutanasia permite que pacientes terminales puedan decidir sobre su muerte, un derecho que ya existe en Colombia, Ecuador y otros países de América Latina.
EUSKERA
Samara Martínez, de 30 años, vive con varias enfermedades crónicas y degenerativas, incluida una insuficiencia renal en etapa terminal. Tras dos trasplantes fallidos, la diálisis se ha vuelto su rutina diaria, con sesiones de hasta 10 horas que sustituyen la función de sus riñones.
Frente a la falta de opciones médicas, Samara encontró un propósito en la lucha por el derecho a la eutanasia en México. En otros países de América Latina, como Colombia y Ecuador, la muerte asistida ya es legal, pero en México sigue prohibida y tipificada como “homicidio por piedad”. En respuesta, Samara lanzó la iniciativa Ley Trasciende, que busca que los pacientes terminales puedan decidir sobre su cuerpo y acceder a una muerte digna. Su petición en Change.org ha reunido más de 17.000 firmas.
La joven explica que su motivación no es rendirse, sino garantizar dignidad para ella y para otras personas que atraviesan enfermedades graves. “Vivir con una enfermedad es doloroso. La eutanasia no significa rendirse, sino decidir sobre mi propio cuerpo y evitar sufrimiento innecesario”, afirma. Para Samara, esta lucha se ha convertido en un propósito que le da sentido a su día a día, incluso en medio del cansancio físico y emocional que implican los tratamientos y la diálisis.

Samara también utiliza TikTok para contar su historia y educar sobre enfermedades crónicas y el derecho a la eutanasia. En sus videos comparte experiencias personales, explica tratamientos y aborda preguntas sobre la muerte asistida, buscando combatir mitos y desinformación. Según ella, esta visibilidad ha creado una comunidad de apoyo que le permite enfrentar su enfermedad con más fuerza.
Para ella hablar de la muerte no es un tabú. “He hecho las paces con la muerte porque es parte de abrazar y transformar el dolor en algo útil. Cada quien decide sobre su cuerpo, y es válido aceptar que algunas personas quieran tomar decisiones diferentes sobre su sufrimiento”, dice. También hace un llamado a las autoridades mexicanas para que escuchen la experiencia de los pacientes y consideren la legalización de la eutanasia como un derecho humano.
Samara Martínez espera que la Ley Trasciende abra un camino en México para que las personas con enfermedades terminales puedan decidir sobre su propio final, sin dolor y con dignidad.
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