Roberto Carlos Ramírez, representante de la Asociación Estatal de Padres de Familia, consideró que la Secretaría de Educación debe evaluar cada caso antes de decidir si procede la expulsión de un estudiante. También llamó a las familias a reforzar la supervisión de sus hijos y prevenir conductas de riesgo.
EUSKERA
Durango, Dgo.- Las amenazas de tiroteo en escuelas requieren medidas para proteger a estudiantes y personal educativo, pero la expulsión de quienes las realizan no necesariamente es la solución, señaló Roberto Carlos Ramírez, representante de la Asociación Estatal de Padres de Familia.
El representante consideró que la Secretaría de Educación debe revisar las circunstancias de cada caso y establecer las medidas correspondientes, con base en los criterios educativos y los procedimientos aplicables.
Indicó que los estudiantes deben enfrentar consecuencias por este tipo de conductas, aunque antes de definir una sanción es necesario analizar cada situación y considerar tanto la seguridad de la comunidad escolar como las condiciones de los menores involucrados.
Ramírez también señaló que la prevención requiere la participación de madres y padres de familia, además de docentes y autoridades. En ese sentido, se refirió al programa Mochila Segura y a las dificultades que existen para realizar revisiones escolares debido a las preocupaciones de algunas familias sobre los derechos de sus hijos.
Ante esta situación, sostuvo que la supervisión debe comenzar en casa, con atención a las pertenencias de los menores y comunicación constante sobre sus actividades.
“La mochila segura debe ser en casa”, expresó al señalar que madres y padres pueden ayudar a detectar situaciones de riesgo antes de que lleguen a las escuelas.
Asimismo, llamó a las familias a prestar atención al uso de teléfonos celulares, las redes sociales y los contenidos a los que tienen acceso niñas, niños y adolescentes.
El representante coincidió con los planteamientos de la diputada Sughey sobre la necesidad de que los padres conozcan el entorno de sus hijos, sus relaciones y las situaciones que enfrentan dentro y fuera de los planteles.
Finalmente, consideró que prevenir la violencia escolar es una responsabilidad compartida entre las familias, las instituciones educativas y las autoridades, con el objetivo de proteger a la comunidad estudiantil y atender oportunamente las amenazas.
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