La niña de cuatro años falleció tras varios días sin ser intervenida en un hospital del IMSS. Su historia reabre el debate sobre la precariedad del sistema de salud y la ausencia de autoridades mientras crece la indignación pública.
EUSKERA
Durango, Dgo.- El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Durango volvió a quedar expuesto. La muerte de Daenerys Alessandra, una niña de cuatro años que esperó durante días una cirugía que nunca llegó, reveló de nuevo las carencias estructurales de una institución que acumula denuncias por falta de personal, saturación y desinterés institucional.
La menor, originaria de El Salto, Pueblo Nuevo, fue atendida por primera vez en la unidad del IMSS de su comunidad, donde médicos le recetaron paracetamol y tratamiento para el “empacho”, pese a que tenía una válvula cerebral instalada desde su nacimiento prematuro. Cuando su salud se agravó, fue trasladada al Hospital General de Zona No. 1, en la capital. Allí, los especialistas confirmaron que debía operarse de urgencia. Sin embargo, el procedimiento fue aplazado una y otra vez: el sábado por falta de médicos, el domingo por prioridad de otros casos.

El lunes la niña perdió el conocimiento. Presentaba hinchazón en el cuello y signos de deterioro neurológico, pero la ayuda llegó tarde. Murió la noche del martes, después de tres días de espera en ayuno. Su familia acusa al IMSS de negligencia y exige justicia.
Mientras tanto, la delegada estatal del instituto, Claudia Díaz Pérez, permanece fuera del país. Según confirmaron fuentes internas, se encuentra de vacaciones en Europa. Ninguna autoridad federal en Durango ha ofrecido declaraciones. Solo un comunicado nacional, breve y distante, asegura que el IMSS “coopera con las investigaciones” de la Fiscalía General del Estado.
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