La madre de Helena denuncia que la Fiscalía le aseguró que las cámaras estaban “en reparación”, la misma explicación que dieron en el caso de Carlos Emilio.
EUSKERA
Dos desapariciones en la misma zona de Mazatlán
La historia de Helena Vela Leyva, de 18 años, está ligada al mismo punto donde también desapareció Carlos Emilio. Entre Terraza Valentino y el bar La Malinche hay solo medio kilómetro de distancia. Ahí, en la Zona Dorada de Mazatlán, dos jóvenes desaparecieron con apenas tres meses de diferencia y con circunstancias muy parecidas.
Carmina Vela, madre de Helena, recuerda que su hija entró al bar con su amigo Manuel. Minutos después, ya no respondió llamadas ni mensajes. Helena alcanzó a decir por teléfono que lo estaba esperando porque él llevaba casi veinte minutos en el baño. Esa fue la última señal de vida. Desde ese momento, nada volvió a estar en su lugar.
Un caso marcado por versiones dudosas y cámaras que “no funcionan”
Con el paso del tiempo, lo que más sorprendió a Carmina no fue la falta de resultados, sino la actitud de las autoridades. La Fiscalía de Sinaloa aseguró que las cámaras de vialidad estaban en reparación justo cuando Helena desapareció. Sin embargo, en el caso de Carlos Emilio el discurso cambió: tiempo después sí apareció un supuesto recorrido completo del joven por Mazatlán, aunque en un inicio también dijeron que no funcionaban las cámaras.
Tampoco olvidar que cuando la familia de Carlos Emilio salió a protestar a las calles de Mazatlán, todas las cámaras cercanas a Terraza Valentino estaban cubiertas con bolsas negras y nunca se dio una explicación al respecto.
Para Carmina, estas contradicciones reflejan una investigación que no avanza y que parece evitar preguntas incómodas. La explicación de las autoridades no logra responder lo que las familias necesitan saber.
Durango ofrece colaboración, Sinaloa la rechaza
Mientras la familia buscaba información, la Fiscalía de Durango envió solicitudes formales para colaborar en la investigación.
A pesar de esto, la Fiscalía de Sinaloa nunca aceptó la colaboración. Para Carmina, esa negativa muestra indiferencia y falta de voluntad.
“En Mazatlán sufrimos una indiferencia impresionante”, afirma. “La Fiscalía de Durango sí me ha apoyado, pero Sinaloa no acepta nada. Y eso duele, porque cada minuto importa”.
La búsqueda sin apoyo también enferma
La desaparición de Helena no solo afectó emocionalmente a su madre. El esfuerzo constante, la preocupación y el abandono de su propia salud la llevaron a una consecuencia grave: la amputación de su pierna, diez centímetros abajo de la rodilla.
Carmina reconoce que estaba tan enfocada en buscar a su hija que dejó de atenderse. Sin embargo, lejos de detenerla, este golpe la impulsa más. Nada, dice, hará que deje de buscar a Helena.
“Cuando tienes alguien desaparecido no te importa nada más, quieres enfocar todo lo que eres y todo lo que tienes para traerlo de vuelta”.
Los sueños de Helena están en pausa
Antes de desaparecer, Helena estaba por comenzar un camino que había soñado desde niña. El 1 de septiembre iniciaría clases para formarse como oficial de cargo y más adelante, convertirse en piloto aviador. En su casa aún están sus uniformes y las alas que esperaba utilizar. Carmina los guarda con el deseo firme de ver regresar a su hija para cumplir esos sueños.
“Yo la estoy esperando. Si ya no puede regresar por cualquier motivo, apelo a la misericordia de Dios para saber que está bien”.
“Los desaparecidos no se juzgan, se buscan”, reiteró en varias ocasiones la madre de Helena.
Síguenos en Facebook, Instagram y Tiktok: @EuskeraNews

