Aunque autoridades del Instituto Tecnológico de Durango han informado que se realizan trabajos de renovación y atención a desperfectos en sus instalaciones, estudiantes inconformes señalan que los plafones continúan en riesgo de colapso y que las condiciones del edificio de Química y Bioquímica aún son inseguras.
Karen Pulido
Durango, Dgo. – Plafones desprendidos, estructuras deterioradas y una atención que no llega. Así se encuentra el edificio de Química Bioquímica, en la zona norte del Instituto Tecnológico de Durango, donde desde finales de octubre persiste un problema que estudiantes consideran urgente y que, hasta ahora, no ha sido atendido por las autoridades del plantel. De acuerdo con reportes enviados por la comunidad estudiantil, varios plafones ubicados sobre las escaleras del edificio presentan desprendimientos visibles y riesgo de caída. Aunque no se trata de materiales pesados, los alumnos advierten que, por la altura a la que se encuentran, podrían ocasionar lesiones a quien transite por la zona en caso de desprenderse.
Los estudiantes señalan que el problema comenzó a notarse desde inicios de octubre, pero fue durante el fin de semana del 27 de ese mes cuando el daño se agravó, dejando estructuras prácticamente sostenidas al límite. Desde entonces, aseguran, no se ha realizado ninguna revisión técnica ni reparación formal. Según la queja, personal del instituto habría señalado que se atenderían primero las situaciones urgentes; sin embargo, los trabajos realizados se limitaron a labores de limpieza en algunas áreas, sin intervenir el problema estructural del edificio de Química Bioquímica.
La comunidad estudiantil considera que el deterioro de las instalaciones refleja una falta de espacios seguros y adecuados para el desarrollo académico. Aseguran que aulas, pasillos y áreas comunes presentan descuido, lo que genera preocupación entre quienes acuden diariamente a tomar clases. Ante la cercanía del periodo vacacional, los alumnos esperan que durante ese tiempo se realicen las reparaciones necesarias y que, al regresar a clases el próximo 7 de enero, el edificio se encuentre en condiciones seguras para su uso. Mientras tanto, el riesgo permanece.
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