El Río Nazas lleva más de 70 años sin agua; denuncian daño ambiental

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La falta de agua en el cauce provocó la desaparición de la Laguna de Mayrán, la pérdida de más de 100 hectáreas de bosque de galería y la afectación de especies como álamos, sauces, sabinos y tortugas.

EUSKERA

El Río Nazas, que atraviesa Durango y Coahuila, enfrenta una de las crisis ambientales más largas: su cauce permanece seco desde hace más de setenta años en la parte baja. La causa principal son las presas Lázaro Cárdenas y Francisco Zarco, inauguradas en 1946 y 1968, que retienen la mayor parte del agua para uso agrícola.

La organización civil Prodefensa del Nazas considera que este manejo ha provocado la pérdida de ecosistemas completos. Antes de la construcción de las presas, el río alimentaba la Laguna de Mayrán, uno de los cuerpos de agua más grandes de Latinoamérica, hoy desaparecida. También se ha registrado la pérdida de más de 100 hectáreas de bosque de galería y la desaparición de fauna asociada, como tortugas y aves ribereñas.

En 2023, la asociación ganó un amparo que obligó a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y a la Comisión Nacional del Agua a tomar medidas frente a la sobreexplotación del acuífero en la Comarca Lagunera. Sin embargo, cuando pidieron que el mismo criterio se aplicara al río, la Suprema Corte de Justicia de la Nación no aceptó el recurso, bajo el argumento de que el Nazas ya no otorgaba beneficios naturales por encontrarse seco.

Ante la negativa, los activistas recurrieron a instancias internacionales. El pasado 29 de agosto presentaron una petición ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en la que incluyeron al propio río como sujeto afectado. Para ello se basaron en la Opinión Consultiva 32/2025 de la corte, que reconoce el derecho de la naturaleza a la protección independientemente de que el daño repercuta o no en las personas.

Al mismo tiempo, el 2 de septiembre ingresaron otra queja ante la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA), organismo del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC). Ahí señalaron que el Estado mexicano ha incumplido con su propia legislación ambiental al permitir la degradación del cauce y la desaparición de los humedales asociados.

Los argumentos presentados resaltan que con las presas se redujo la recarga del acuífero, se perdió vegetación ribereña como álamos, sauces y sabinos y se extinguieron lagunas de importancia regional como Mayrán, Viesca y Tlahualilo. La organización insiste en que este deterioro representa un desequilibrio ecológico que debe ser atendido con urgencia.

Aunque reconocen que los procesos ante organismos internacionales pueden tardar, los activistas sostienen que su objetivo es alcanzar una solución amistosa que permita recuperar un caudal ecológico para el río, sin afectar a los agricultores. Para eso impulsan una propuesta integral que incluye la participación de especialistas en ecología, hidrología y urbanismo.

México ha firmado compromisos en materia de restauración ambiental, como el Acuerdo Nacional por un Derecho Humano al Agua y la Sustentabilidad de 2024, que establece como objetivo recuperar y restaurar ríos, y el desafío internacional del agua dulce presentado en la ONU, donde se acordó restaurar 300 mil kilómetros de ríos y 350 millones de humedales.

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