Los puestos ambulantes en la calle Patoni volvieron a generar inconformidad entre comerciantes formales y ciudadanos, quienes señalan afectaciones a la movilidad, la seguridad y la imagen.
Karen Pulido
Durango, Dgo. – La temporada decembrina llegó y con ella también el desorden. En la calle Patoni, la presencia de comerciantes ambulantes volvió a encender el debate entre quienes venden de manera informal y los negocios establecidos que operan todo el año.
Los puestos improvisados se han multiplicado sobre banquetas y carriles de circulación, reduciendo el espacio para peatones y vehículos. La situación ha provocado molestias entre ciudadanos que transitan por la zona, quienes advierten riesgos constantes, especialmente para niñas y niños que caminan entre puestos y automóviles.
El reclamo no solo es por la falta de espacio. Comerciantes formales han señalado que el comercio informal representa una competencia desigual, ya que muchos de estos vendedores no cumplen con obligaciones como el pago de impuestos, renta, servicios o seguridad social para empleados, mientras ocupan áreas públicas sin mayor regulación.
A esto se suma la acumulación de basura, el bloqueo visual de locales establecidos y los conflictos por los espacios, que en algunos casos han derivado en discusiones entre los propios vendedores. Aunque la venta ambulante aumenta en temporada alta, empresarios locales insisten en que la falta de control afecta la seguridad, la movilidad y la economía formal, mientras que la autoridad municipal ha sido señalada por permitir la saturación del área sin una estrategia clara de ordenamiento.
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