La falta de testamento, conflictos entre familiares o trámites sucesorios pueden mantener una vivienda sin un responsable que se haga cargo de ella, provocando su deterioro.
Emmanuel García V.
Durango, Dgo.- Una vivienda queda intestada cuando su propietario fallece sin dejar un testamento válido que establezca quién recibirá sus bienes. En estos casos, los posibles herederos deben iniciar un procedimiento sucesorio para determinar legalmente quién tiene derecho a la propiedad.
El hecho de que una casa esté intestada no significa que quede sin dueño o que pase automáticamente al Gobierno. El inmueble forma parte de la herencia y su situación debe resolverse mediante el procedimiento correspondiente ante un juzgado o, cuando la ley lo permite, ante un notario público.
El proceso puede complicarse cuando existen varios posibles herederos, familiares que viven fuera de Durango o del país, desacuerdos sobre la propiedad, documentos incompletos o algún otro problema legal relacionado con el inmueble.
Cuando nadie asume el cuidado de la vivienda, el paso del tiempo puede provocar su deterioro.
La falta de mantenimiento favorece la aparición de humedad, filtraciones, daños en puertas y ventanas, acumulación de basura y maleza, además de afectaciones en techos y muros.
En casos más avanzados, una vivienda desocupada puede presentar desprendimientos de materiales, daños en su estructura y condiciones que representen un riesgo para quienes ingresen al inmueble o para personas que transiten cerca.
Una casa abandonada también puede quedar expuesta a vandalismo, ocupaciones irregulares o convertirse en un punto de acumulación de residuos.
Por ello, una propiedad intestada no necesariamente es una vivienda abandonada, pero la falta de resolución de la herencia y de una persona que se haga responsable de su mantenimiento puede favorecer que el inmueble termine deteriorándose con el tiempo.
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