Personas inscritas desde febrero a la Pensión para el Bienestar de Adultos Mayores en Durango denuncian que, pese a contar con su tarjeta, no han recibido ningún depósito. El retraso coincide con la toma de la Secretaría de Bienestar en mayo de año, lo que dejó a muchas personas sin respuesta ni retroactivos.
Karen Pulido
Durango, Dgo. – Desde febrero, un adulto mayor de Durango esperaba el apoyo bimestral de la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores. Cumplió con el registro, recibió indicaciones oficiales y, meses después, obtuvo su tarjeta del Banco del Bienestar. Sin embargo, el depósito nunca llegó.
El caso no es aislado. De acuerdo con testimonios recabados, varios adultos mayores registrados en febrero se encuentran en la misma situación: con tarjeta en mano, pero sin recursos depositados, mientras otros beneficiarios inscritos meses después ya comenzaron a recibir el apoyo económico de 6 mil 200 pesos bimestrales, monto vigente para 2025.
El beneficiario, quien pidió mantener su identidad en el anonimato por temor a represalias, relata que tras el proceso electoral se detuvieron los trámites y posteriormente las instalaciones de la Secretaría de Bienestar en Durango permanecieron cerradas durante varias semanas. El 22 de mayo, el edificio fue tomado por trabajadores en paro, exfuncionarios y personas que exigían la entrega de tarjetas y la reanudación de trámites, situación que derivó en enfrentamientos verbales y físicos.
Durante ese periodo, a los beneficiarios se les informó que las tarjetas habían sido destruidas “por seguridad” para evitar posibles fraudes, lo que retrasó aún más el proceso. No fue sino hasta agosto cuando finalmente se entregaron nuevas tarjetas a quienes se habían registrado meses atrás.
Aun así, el problema persistió. Al acudir en la fecha indicada para el cobro, el adulto mayor no encontró ningún depósito. En el Banco del Bienestar le informaron que no podían emitir un estado de cuenta debido a que no existía ninguna dispersión registrada. La respuesta: debía esperar hasta enero y sin retroactivo alguno, ya que el recurso “se libera desde la Ciudad de México” y las oficinas locales no tienen control sobre ello.
La inconformidad crece al comparar casos. Beneficiarios registrados en julio recibieron su tarjeta en octubre y cobraron en noviembre. Otros, inscritos incluso en septiembre, ya cuentan con depósitos activos. Mientras tanto, quienes se registraron en febrero siguen sin recibir el apoyo correspondiente a varios bimestres.
Familiares de los afectados señalan que diariamente llaman a los números oficiales proporcionados por Bienestar y al contacto impreso en la tarjeta, sin obtener respuestas claras sobre la falta de pago. La percepción general es que el recurso ya se perdió y que no habrá compensación por los meses no cubiertos.
Aunque los afectados prefieren no presentar quejas públicas por miedo a represalias, advierten que no se trata de un solo caso, sino de una problemática que ha impactado a varios adultos mayores inscritos en programas sociales federales en Durango, quienes, a la fecha, siguen esperando una explicación oficial.
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