Señaló que podría presentarse una queja ante la Secretaría de Gobernación por las declaraciones.
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El arzobispo declaró que el aborto es “como contratar a un sicario para matar a un ser humano”, lo que generó reacciones inmediatas.
Ante estas palabras, Julieta Hernández Camargo expresó su desacuerdo y señaló que no se puede considerar un derecho humano como un asesinato. Agregó que, en medio de la violencia que vive el país, ese tipo de comparaciones están fuera de lugar.
También recordó que México es un Estado laico y que las creencias personales no deben influir en decisiones públicas. Incluso mencionó la posibilidad de presentar una queja ante la Secretaría de Gobernación, con base en el artículo 130 constitucional, que establece límites a la participación de ministros de culto en asuntos políticos.
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