El hijo de “El Chapo” detalló en su acuerdo de culpabilidad cómo planeó una emboscada en 2024 para capturar al cofundador del Cártel de Sinaloa y trasladarlo en secreto a El Paso, Texas, motivado —según él— por una traición previa contra su padre. Washington niega haber solicitado la operación.
EUSKERA
La estructura interna del Cártel de Sinaloa volvió a exhibirse este lunes tras la publicación del acuerdo de culpabilidad de Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán. En el documento judicial, el hombre de 38 años detalla cómo organizó el secuestro y entrega de Ismael “Mayo” Zambada, de 77 años, considerado durante décadas el estratega silencioso del cártel y uno de los capos más esquivos del continente.
La declaración describe una operación diseñada con precisión. Guzmán López convocó a Zambada a una reunión falsa el 25 de julio de 2024, en Sinaloa, bajo el argumento de resolver tensiones internas. En realidad, ya había preparado el terreno: ordenó retirar el vidrio de una ventana de piso a techo en una sala privada para permitir la entrada de un comando armado. Cuando el “Mayo” ingresó para la supuesta conversación, el hijo de El Chapo aseguró la puerta. En segundos, sus hombres irrumpieron por la abertura, sometieron al veterano capo con esposas, le cubrieron la cabeza con una bolsa y lo arrastraron hasta una camioneta pickup estacionada afuera.

El grupo condujo por las afueras de Culiacán durante unos quince minutos hasta llegar a una pista clandestina. Ahí esperaba un avión monomotor ya encendido. Zambada fue amarrado de manos y pies a un asiento, y durante el vuelo —de aproximadamente dos horas— Guzmán López le administró una bebida sedante para mantenerlo inmóvil hasta aterrizar en El Paso, Texas, donde agentes estadounidenses los recibieron sin resistencia.
Según el acuerdo, la motivación central no fue una instrucción de Washington, sino un ajuste de cuentas. Guzmán López acusa a Zambada de haber traicionado a su padre y de no intervenir para frenar su extradición en 2019, pese a décadas de alianza en la cúpula criminal. Entregar al “Mayo” en secreto habría sido, para él, un acto de revancha y una apuesta para ganar indulgencia ante la justicia estadounidense.

El Departamento de Justicia, por su parte, niega haber participado en la conspiración. La califica como un movimiento “unilateral” del acusado para obtener beneficios legales en medio de una ofensiva contra las redes que abastecen la mayoría del fentanilo que entra a Estados Unidos. Sin embargo, el caso evidencia cómo las fracturas internas del cártel siguen siendo una herramienta útil para las autoridades en ambos lados de la frontera.
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