La Iglesia Católica advirtió una crisis de violencia que no coincide con las cifras oficiales y acusó al gobierno de impunidad.
Karen Pulido
La Iglesia Católica de México lanzó un duro llamado a las autoridades al advertir una “crisis de violencia” que no se refleja en las cifras oficiales que el gobierno presume haber reducido. Según sus obispos, los asesinatos, desapariciones y extorsiones continúan golpeando a comunidades y familias de forma persistente y profunda.
Monseñor Ramón Castro Castro, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, señaló que las estadísticas gubernamentales no coinciden con la realidad que viven muchas personas: “Nos dicen que hay justicia, pero la impunidad sigue marcando nuestra vida diaria”. Además de los homicidios, los obispos denunciaron un ascenso en la extorsión y el desplazamiento forzado de comunidades. De acuerdo con el pronunciamiento, las extorsiones se han convertido en parte de la cotidianidad, y muchos jóvenes viven sin esperanza de futuro.
La Iglesia también resaltó que las familias ya no se sienten seguras y que migrantes caminan bajo amenaza. Para la Conferencia del Episcopado Mexicano, parte de la solución pasa por fortalecer el núcleo familiar: “La familia es el corazón de la sociedad”, dijeron, al exigir políticas que la protejan mejor y acompañar a los padres en la educación de sus hijos.
La Iglesia también ha señalado que las prácticas de los gobiernos actuales muestran una “falta de compromiso real” para garantizar la seguridad: algunos líderes religiosos han empezado a formar redes comunitarias para contrarrestar la violencia desde dentro, ante lo que califican como fallas en la estrategia oficial.
Con este pronunciamiento, los obispos quieren que su voz se escuche no solo como líderes espirituales, sino como testigos de una realidad que consideran subestimada en el país.
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