“No hay desarrollo ni turismo ni progreso sobre el dolor de las familias”, exclamó la mamá del joven.
EUSKERA
Mazatlán, Sin.- Al mediodía de este sábado, Mazatlán volvió a escuchar el clamor de las familias que buscan a sus desaparecidos. Cientos de personas marcharon por la Avenida del Mar, desde el Acuario Mar de Cortés hasta el bar Terraza Valentino, donde hace tres semanas fue visto por última vez Carlos Emilio Galván, un joven duranguense de 21 años cuya desaparición ha estremecido a dos estados.

La manifestación, encabezada por su madre, Brenda Valenzuela Gil, se convirtió en un acto colectivo de dolor y esperanza. “Hoy no marchamos en contra de nadie, es una marcha por la vida, por la verdad”, dijo al llegar al punto final del recorrido. Con pancartas, fotografías y veladoras, los asistentes caminaron bajo el sol mazatleco con la consigna de no olvidar. La cita estaba prevista una semana antes, pero se pospuso por las condiciones de inseguridad en el puerto.

Entre los gritos y aplausos, las palabras de Brenda retumbaron frente al bar: “No hay desarrollo ni turismo ni progreso sobre el dolor de las familias. Levantamos la voz por mi hijo Carlos Emilio y por todos los desaparecidos, por el derecho de cada madre de volver a abrazar a sus hijos, de cada joven de regresar a casa, y de cada mexicano de vivir sin miedo”. La marcha, inicialmente convocada para exigir la aparición de un solo joven, terminó convirtiéndose en una exigencia nacional de justicia y humanidad.
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