La misteriosa danza de espíritus en una antigua casa de Durango

La misteriosa danza de espíritus en una antigua casa de Durango

Durango es un lugar rodeado de edificios antiguos que, entre sus paredes, esconden un sinfín de historias, haciéndolos valiosos y llenos de misterio. Tal es el caso de una casa ubicada en Bruno Martínez 203 Sur, donde hace 90 años una noticia llenó de miedo a la ciudad, al informarse que espíritus danzaban dentro de la vivienda.

Edna Alemán

Durango, Dgo.- En 1936, una nota titulada en el periódico como “Danza de espíritus chocarreros en la casa del judío Sam Ataled” despertó la curiosidad de los ciudadanos.

Esta nota narraba que en la casa de Bruno Martínez 203 Sur, hogar de la familia Ataled, llevaban días ocurriendo supuestos fenómenos: una danza de espíritus chocarreros, además de la caída de grandes huesos y piedras dentro de las habitaciones. Por esta razón, se realizaría una sesión espiritista.

Los espíritus chocarreros eran descritos como traviesos, pues provocaban ruidos y movimientos inexplicables. Todo esto hacía que la noticia fuera peculiar, más aún tratándose de la casa de una persona conocida en el viejo Durango por su amabilidad.

Sam Ataled era un judío nacido en Estambul que vivió en Durango durante 50 años. Siempre fue muy amable y, por lo general, vestía camisas de manga larga y pantalón de casimir. Bajo el brazo siempre cargaba bolsas de plástico con las camisas que vendía en abonos. También trabajó durante muchos años en la cafetería Benavides.

Sam Ataled, además, era políglota y se encargaba de que las señoritas portaran las banderas de otros países durante los desfiles patrios; por ello, lo nombraron representante de la ONU en Durango.

Sin embargo, ese día en que la noticia salió publicada, nadie se explicaba qué sucedía, si realmente eran espíritus o si había una explicación lógica para tales hechos. La nota ocupaba los titulares del periódico y, pese a ello, jamás se volvió a saber si la sesión espiritista se realizó, si funcionó o si se encontró una razón lógica para aquellos acontecimientos.

Hoy, aunque ya ha pasado mucho tiempo, esa historia forma parte de las tantas leyendas que Durango guarda entre sus edificios y calles. Actualmente, en ese inmueble se han establecido negocios de todo tipo, pero sus antiguas habitaciones conservan la verdad sobre lo que sucedió.

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