El verano en el hemisferio norte comenzó este 21 de junio con el solsticio de verano, un fenómeno astronómico que marca el inicio de la estación. El cambio de estación ocurre por la inclinación de la Tierra, lo que modifica la cantidad de luz solar que recibe cada región del planeta.
En este día se registra el mayor número de horas de luz del año. Esto sucede porque el sol alcanza su punto más alto en el cielo al mediodía, lo que provoca que el día dure más tiempo que la noche.
El inicio del verano no ocurre a una hora fija para todos los países, ya que depende del huso horario. En México, el solsticio se presenta por la mañana del 21 de junio, momento en el que se registra el cambio astronómico.
En el estado de Durango, esta etapa del año se caracteriza por temperaturas altas durante el día y un aumento en la sensación de calor en zonas urbanas. En áreas de sierra, el clima mantiene condiciones más frescas debido a la altitud y la presencia de vegetación y montañas.
Las lluvias también forman parte del panorama en esta temporada en gran parte del estado. Los paisajes muestran campos más verdes, presas con mayor nivel de agua y vegetación más visible en comparación con meses secos anteriores.
En otras regiones del mundo el verano presenta condiciones diferentes. En zonas desérticas del norte de África y Medio Oriente, el calor supera con frecuencia los 40 grados. En contraste, en países del norte de Europa el verano se caracteriza por temperaturas templadas y largas horas de luz con climas más suaves.
En el hemisferio sur ocurre lo contrario. Mientras en México comienza el verano, países como Argentina, Chile y Australia inician el invierno, con días más cortos y temperaturas más bajas.
El cambio de estación forma parte del movimiento natural de la Tierra alrededor del sol y afecta el clima, la duración del día y las actividades en distintas regiones del planeta.
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